Cómo preparar un biberón

Cómo preparar un biberón

Cuando por fin llega tu ansiado bebe, debes alimentarlo. Ha llegado solo a este mundo frio, y el está desnudo y hambriento. ¡Pobre!

 
Si has optado por la lactancia materna, sabes que al principio y hasta la subida de la leche, debes ofrecer el pecho al niño, pero este solo produce calostro, aunque es lo justo y necesario para el bebe. Lo que pasa es que algunos nacen más hambrientos que otros y necesitan una ayudita.

 
También existe la posibilidad que te hayan realizado una cesárea, y con esta intervención, la leche suele tardar más en subir, que lo que se tarda en un parto vaginal, e incluso algunas no les llega a subir del todo. En este caso también necesitaras biberón.

 
Y por último, si ninguna de estas dos opciones anteriores es la tuya, sino que simplemente has elegido no dar el pecho porque tienes tus razones, pues de primeras también necesitaras el biberón.
¿Y cómo preparamos un biberón? Bueno pues es algo bastante sencillo, pero aun así, muy fácil de hacer mal o que cada uno lo interprete a su manera y lo “personalice”. Pero en cuanto pasen dos días lo harás con los ojos cerrados vamos.

 
Lo primero es llenar el biberón con agua mineral o hervida. La cantidad dependerá de la edad del niño. En los botes de leche de formula viene una tabla estimada de los centilitros y cacitos que necesitara, aunque probablemente sea algo menos en la realidad. El agua siempre va de treinta en treinta.

 
Si por ejemplo tu hijo necesita noventa de agua, pues lo llenas según la medida del biberón y a continuación calientas el agua, si es que no lo estaba ya. Puedes hacerlo en el microondas con mucho cuidado de no pasarte (deberás aprender a calcular el tiempo), al baño maría (aunque esta opción es la más lenta) o en un calienta biberones (que es un cacharro mas para tener en casa, pero probablemente lo más seguro en cuanto a temperatura).  Digo que primero se caliente el agua sola por si nos pasamos, poder retirar algo y añadir nuevamente agua del tiempo, ya que si fuera leche ya, seria más difícil calcular medidas.

 
Una vez calentada el agua y comprobado que es la temperatura adecuada añadimos los cacitos de leche en polvo. En las cajas de esta vienen unas cucharas que son la medida que debemos emplear. También viene en un borde del bote una parte recta, y esto sirve para “rasar” las cucharas. O sea, que al llenar el cacito debemos hacer que sea rasa la medida, no una montaña de leche, y que tampoco quede medio vacío.

 
Por cada treinta de agua, un cacito, así que por noventa, pues tres cacitos.

 
Ahora para acabar de preparar el biberón, lo cerramos con la tapa (no solo con la tetina) y lo agitamos bien y enérgicamente para que se mezcle y diluyan bien los polvos con el agua.

 
Lo volvemos a destapar y ponemos la tetina (también se puede agitar con la tetina pero cerrando bien el agujero para que no se salga) y volvemos a comprobar la temperatura por si acaso.

 
Pues ya está listo nuestro primer biberón para que tome nuestro pequeño.

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