Cuidados tras la cesárea

Cuidados tras la cesárea

Si acabas de dar a luz, como toda mama reciente, seguramente te sentirás eufórica y a la vez algo confundida por la responsabilidad de cuidar a tu recién nacido. Si además tu parto ha sido por cesárea, estarás lidiando con los  problemas típicos que se presentan (además de los comunes para todas como el dolor de pechos, los cambios de humor y el flujo vaginal) el dolor de la cicatriz, el no poderte levantar y no poder atender a tu pequeño tanto como te gustaría o quisieras.
En la actualidad, tanto la cirugía como la anestesia han mejorado  mucho: las incisiones son más pequeñas y en una zona que cicatriza mejor, y la mayoría de las cesáreas se realizan con anestesia raquídea (que es similar a la epidural) y no general. Por ello la recuperación es más fácil, aunque siempre tiene más dificultades que la recuperación de un parto vaginal normal.
Normalmente, a las pocas horas de la intervención podrás empezar a ingerir alimentos líquidos y sólidos. A las 24 horas podrás caminar y a los tres o cuatro días marcharte a casa si todo ha ido bien. Durante este tiempo será necesario algún tipo de analgésico.
Te debes incorporar a la vida normal poco a poco, sin forzar. Los primeros días será suficiente con que te mimes a ti misma y a tu bebe (casi siempre es necesario que nuestra pareja o nuestras madre o cualquier persona de confianza nos ayuden). Tardaras más tiempo, entre quince días y tres semanas en poder levantar peso. Y es aconsejable esperar al menos un mes para realizar ejercicio físico.
En el postparto de una cesárea las molestias suelen porvenir de la herida de la piel, pero también de la cicatriz que queda en el interior. Es habitual sentir dolor durante el proceso de cicatrización, pero podrás tomar analgésicos para aliviarlo aunque estés dando el pecho.
Algunos síntomas que nos deben alarmar de que algo no vaya bien, y por tanto se debe consultar con el médico son:
Que aparezca fiebre o la herida supure.
Que aparezca sangrado abundante, supero a una regla por los genitales.
Que la secreción genital huela mal.

La herida de la cesárea no requiere cuidados especiales: lavar la cicatriz con agua y jabón (preferiblemente con la mano, pues la esponja puede engancharse en las grapas), secarla con una gasa estéril (dando pequeños toques, sin arrastrar) y dejarla unos minutos al aire. No es conveniente cubrirla con apósitos, pero hay que tener cuidado con el roce de la ropa.
En el hospital pueden aconsejar un antiséptico para curarla, como la clorhexidina. Hay que evitar las soluciones con yodo, que pueden pasar a través de la leche materna al bebé y fijan las grapas a la piel (puede dar complicaciones al retirarlas).
Los puntos externos suelen retirarse en la consulta de la matrona en unos 10 días, pero el proceso de cicatrización es lento. En las primeras semanas es normal sentir tirantez y picor y percibir una parte de la piel como dormida, algo que puede durar meses.
Para que la piel cicatrice correctamente es importante mantenerla hidratada. Los geles y las cremas disminuyen el proceso inflamatorio, reducen la coloración, impiden la formación de lesiones  y mejoran la textura de la cicatriz.
Los masajes sobre la herida, una vez retirado los puntos y cuando el dolor lo permita, logran reducir el volumen de la cicatriz y disimularla en gran medida. El movimiento de los dedos debe imitar la acción de despegar un papel adhesivo de la piel, simulando pequeños pellizcos.

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